Peligro en el Cabo de Hornos (Chile)

El Cabo de Hornos. Aun lo recuerdo.

Son pocos los que tienen el privilegio de hacer pie en sus laderas. Su nombre viene del neerlandés Kaap Hoorn. Me inspiré a escribir esta carta para quienes me compartieron en mis viajes Curanto, Chumbeque, Pastel de Jaiba o Sopaipillas. Sí, te lo dedico a tí. Porque tu país Chile, me hizo sonreír. Me permitió caminar por las laderas de Torres del Paine y ver mi primer puma. Porque tú naciste allí, y yo nací aquí. Pero ambos, tú y yo, buscamos la felicidad. Los vientos. Nunca paran. Siempre están ahí.

Acompañan a los navegantes.Acompañan a los marineros. Junto a las olas. Las olas. Las mismas olas que me mecían en el mar en los brazos de mi padre. Y el viento. Sí el viento. Ese viento que moldeaba el peinado de mi madre al caminar. No hay navegante que se precie que no haya soñado con él. Ni marinero experimentado que no lo haya cruzado. Se trata del Pasaje de Drake. El Cabo de Hornos marca el límite norte del paso que separa América de la Antártida. Blanca. Cristalina. Pura. Como la infancia. Esa infancia que debe cuidarse. Como en oro en paño, que decía mi abuela.

El Cabo de Hornos. Un orgullo para los chilenos. Pero no siempre fue así. Sus peligros lo conviertieron en un hito para los marinos. Un ejemplo de rudeza del bello océano Austral.Los fuertes vientos del océano del Sur provocan altas olas. Al no encontrar obstáculos terrestres, alcanzan grandes dimensiones. ¿Cuanto llegan a medir? Me preguntar siempre. ¿Cuanto llegan a medir los sueños?, respondo. Depende. ¿Depende? ¿De qué depende? Depende del destino. De la confluencia de la luna. De ése momento en el tiempo en el que confluyen geografía, corrientes, vientos y azar. Algunas alcanzan 30 metros. ¿ Y Cuanto son 30 metros? Pues la altura de la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro o la Virgen del Panecillo de Quito. ¿En serio? Sí, en serio. Equivale al 66% de la altura de la Estatua de la Libertad. He tenido la suerte de poner pie en él más de tres ocasiones.

Y siempre pienso lo mismo. ¿Qué pensarían esos navegantes cuantos sus embarcaciones comenzaban a desaparecer en un mar frío rodeado de los más increíbles sonidos de la naturaleza? Y no te he hablado de los hielos, que son un importante obstáculo para los marinos tras descender por debajo de la latitud 40. Si este cabo hablara, cuántas serían las historias de aventureros y naúfragos.

Es posible que lo vieras en la película Master and Commander. Pero mucho antes. Y cuando digo mucho, es mucho, había inspirado a quienes usan la pluma como espada. Charles Darwin lo describe en su diario de expedición del Beagle, en el que basó El Origen de las Especies. Quien te conoce sabe que eres amigo de Wollaston y Hermite.

Y quien no te conoce, te sueña. Hay navegantes que portan tres aros en sus orejas. Aquellos que han navegado los principales cabos australes. Son una tríada. Porque en la vida a veces hay patrones, y van de tres en tres. Como los Tres Mosqueteros. La Pinta, la Niña y la Santa María para Colón. Jepri, Ra y Atum para los egipcios. Melchor, Gaspar y Baltasar para muchos niños del mundo. Libertas, igualdad y fraternidad para los que lucharon en la Revolución Francesa. Mentiras piadosas, oficiosas y perniciosas para los católicos. Y rojo, amarillo y azul, para los artistas.

Disculpad mis despiste, pero mis ideas vuelan con la misma libertad que experimentan las aves que surcan los océanos del mundo. Si navegas el Cabo de Buena Esperanza en Sur Africa, el Cabo Leeuwin wn Australia y el Cabo de Hornos, puedes lucir los tres aretes en la oreja como marca la tradición.

Y terminaré este video dedicado al bello Cabo de Hornos con unas palabras de La Larga Ruta de Moitessier. La pequeña nube sobre la luna se movió hacia la derecha. Miré. Allí está, tan cerca, a no más de 10 millas de distancia y justo bajo la luna. Y no hay nada más excepto el cielo y la luna jugando con el Cabo de Hornos. Tan pequeña y tan grande. Una colina, pálida y gentil; una roca colosal, dura con el diamante.

Soñadores. Un abrazo y ¡Nunca dejéis de Soñar!